1
LA MUJER ATENIENSE ¿ESCLAVA O CIUDADANA?
A diferencia de la situación cultural y política que ostentan las mujeres griegas en el s.Va.C, Platón en su Estado Ideal, construido en su obra “La República”, concede a la mujer una completa participación en los derechos políticos y jurídicos, en los conocimientos y deberes de la ciudad-estado. A pesar de que es incuestionable la diferencia en la naturaleza del hombre y la mujer (puesto que existen atributos femeninos, como la capacidad de alumbramiento, que determina esta diferenciación) considera que esta distinción no es impedimento para que ambos realicen las mismas tareas. Platón reconoce que la “superioridad”(entendida como el dominio de un arte determinado) está dictada por la naturaleza, pero ésta no responde de forma definitiva por ninguno de los dos sexos. Por tanto el Estado seleccionará a sus guardianes de entre los mejores, sin importar su sexo, dado que por naturaleza y por la educación pueden desempeñar indistintamente las mismas tareas. Platón considera que la situación de la mujer en la polis es poco digna y contradictoria a las leyes de la naturaleza.
Irene Villanueva Pérez